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Cuento el Cuento

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Tengo para decir el silencio, lo que no se nombra: soy la sombra, el barro en la vereda, ese que esquivan los zapatos sin cuerpo. Soy el cuerpo sin pies; camino lento. Y piso la tierra, evado la baldosa. Y me arrastro y me encuentro sola. Soy el viento que pasa de largo que busca la madera, el árbol. Que sortea la nada para poder atravesarlo todo. Soy mi propia sombra, intento alcanzarla para saber si es cuento eso de que por la luz hay otra como yo. Soy la otra soy esa de negro de grises oscuros. La de colores, la de carne y hueso es en realidad un espejo; la que lleva la vida es invento, que adorna. Y paso el invierno esperando el verano para que pegue el sol en esto que no soy y refleje lo que soy por dentro. Soy la sombra aunque no quiera; me lo dicen todas las casas de dos pisos, me lo dicen edificios, me lo dicen rascacielos, me lo dice la propaganda de coca cola en el obelisco. Sos el negativo. Sos parte de lo que...

Rimas blancas

La mas entrada  de las noches y mirar fijo al sol. Sabemos son iguales: luz y oscuridad. En lo profundo, es ausencia completa de forma. En la poesia,  pasa lo mismo. Agote  o deslumbre, solo importa la mancha. ¡Y que todo rime con todo, Y que nada rime con nada! No me olvido que en el centro del tornado del entendimiento, no habitan palabras.

Sin-gu-lar

Letra, letra guion letra. Apenas si empezaba a separar en sílabas.         Pero ya desde entonces sabía; que el destino viene escrito en el papiro umbilical; y que la suerte, es cuestion de perspectiva.                  Por eso                             y hasta grande nunca tomó una decision a la ligera. Hasta la mas rapida parecia la mas lenta. "Ante todo cautela, porque las preguntas que me hago hacia adentro se responden por afuera"                  Por eso                              y hasta viejo cuando de formular rumbos se trataba, el volvia a preescolar: Y cortaba las palabras Y aplaudia todo en par. Comprendia como nadie, cada letra, cada letra, cada guion-silencio, ...

Sobre las brasas del om

Zumbaban mis pies y caminaban mis oidos. Estaba hablando de los pasos. Eran trazos con ritmo. Andaba en el sonido con la velocidad que tiene la luz. Y pensaba tan rápido tan rápido... que mientras yo bajaba el interruptor ya armaba verso y estribillo; hacía nido en las estrellas y anclaba su canto en mi cruz.

I Cuando el pecho aprieta tan fuerte que solo queda con-templar. Y en la contemplación lo otro y lo uno se funden. Y en la fundición está la Gran Iglesia. El placer de la emoción traducida en el pecho como aire contenido. Y se infla hasta explotar el corazón! Templar es hacerse templo. Y me templo. Y sonrío. Y agradezco; como si de pronto la vida ya no me perteneciera. II Las miro y pienso y caigo en la cuenta, son tan pequeñas mis manos! que todo mi ser se avergüenza. Son tan pequeñas todas las manos que se torna irrisorio hablar siquiera de control. Cierra puño/ abre puño/ Solo hay aire. Nada esta en mis manos. Abre puño/ Cierra puño/ encuentra pulgar. Y allí mismo entiendo: el primitivo reflejo de querer asir es la expresa busqueda de apoyo. La mas hermosa de las vulnerabilidades. La que confirma la más alegre de las reglas. Que no estamos solos.

Es y se hace

Es un hecho y es imperativo. Alivia el agua Descansa la tierra  Purifica el aire

Descanso

El año se hizo siglo en un minuto. Corrí, pero gateando. Como en los sueños. Tenía la rapidez de una babosa y la fuerza de los bracitos de un recien nacido. La trompada fue caricia; la puteada fue susurro. Y la debilidad que reside en la violencia resultó evidente.